"Los británicos tienen un cordón umbilical que nunca fue cortado: el té", se escuchó decir a la Dietrich, una de las estrellas cinematográficas más deslumbrantes de todos los tiempos, una tarde de 1984.
"Es curioso verlos en tiempos de terror repentino, de tragedia o de desastre. El pulso se detiene y aparentemente nada se puede hacer hasta que una buena taza de té se hace rápidamente ¡Qué lástima que no todos los países son concientes de lo que logra. La paz mundial iría mejor si una buena taza de té o un samovar estuvieran disponibles en el momento adecuado", expresó aquella vez. Fue uno de los verdaderos íconos del séptimo arte y, sin dudas, amaba el té.
Su verdadero nombre fue Maria Magdalena Dietrich. Nació el 27 de diciembre de 1901 en una pequeña población alemana cercana a Berlín llamada Schöneberg (más tarde se nacionalizaría estadounidense). Fue hija del militar Louis Erich Otto Dietrich y de Wilhelmina Elisabeth Josephine Felsing. Tenía una hermana dos años mayor que ella llamada Elisabeth.
Primeros pasos en Alemania
Marlene tocaba el violín desde antes de entrar en la escuela de interpretación de Max Reinhardt en 1921. Hizo su debut en el cine dos años después, aunque los historiadores insisten en que apareció como extra en un filme alemán de 1919.
Tras empezar su carrera en películas alemanas, mientras bailaba además en coros de cabaret y en algunas obras menores, obtuvo un papel en la primera película europea sonora, El ángel azul (1930), dirigida por Josef Von Sternberg.
Para esta película, Dietrich cambió su figura inicialmente robusta por una más delgada y esbelta. Josef von Sternberg construyó en a ella el mito de la diva y le rindió pública devoción. Una vez establecido el mito, quedó atada a esa imagen que le daba fama. Pasaría toda su vida en pos del refinamiento continuo de su look.
Una diva llega a Hollywood
Dietrich viajó a Hollywood para rodar Marruecos (1930), película por la cual recibió su única nominación a los premios Oscar.
Su contribución a la historia del cine más recordada es como estrella en varios filmes dirigidos por von Sternberg a comienzos de los años 1930, tales como Capricho Imperial y Expreso de Shangai, en los que interpreta a femmes fatales. En Devil is a woman (El Diablo era mujer), basada en un relato de Pierre Louys, encarnó a una española "de rompe y rasga", con múltiples tópicos que motivaron las protestas del gobierno de la II República española. La película fue prohibida en el país.
Gradualmente Marlene amplió su repertorio en Arizona, Berlín Occidente y Testigo de cargo (las dos últimas bajo la dirección de Billy Wilder), así como en Sed de mal (Touch of evil) de Orson Welles y Vencedores o vencidos (1961), sobre los Juicios de Nüremberg.
En esta última película tiene una hermosa escena en la que pasea por la calle con el actor Spencer Tracy y escuchan como música de fondo de una taberna alemana la famosa canción Lili Marleen que ella popularizó y que ella misma traduce al inglés en el filme.
Fue poseedora del título de "las piernas perfectas", tanto que fueron aseguradas por un millón de dólares.
Además fue la única estrella capaz de hacer sombra al colosal destello de Greta Garbo, con la que mantuvo una actitud distante y de soterrada rivalidad que encubría una relación que, según trascendió, habían vivido en su juventud.
Su deslumbrante presencia e innegable glamour, reforzado por una actitud de mujer fría e inaccesible, hicieron de Marlene una de las auténticas divas en la historia del cine.
El rol de la Dietrich durante la Segunda Guerra
En 1937, cuando su carrera cinematográfica se detenía, se nacionalizó norteamericana. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, fue una de las primeras estrellas en recaudar bonos de guerra estadounidenses, además de entretener a las tropas en el frente, y fue muy conocida por sus fuertes convicciones políticas.
Fue una firme anti-nazi que despreció las políticas antisemitas de su tiempo. Incluso grabó varios discos antinazis en alemán, incluyendo Lili Marlene, un ejemplo curioso de una canción transcendiendo los odios de la guerra. Además tocaba la sierra musical para entretener a las tropas y cantó para los aliados en Argelia, Francia y en Alemania con los generales James M. Gavin y George S. Patton. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho a pesar del evidente peligro, contestó su ya famosa frase: "aus Anstand" ("por decencia").
Teatro y cabaret
De los años ´50 hasta mediados de los años ´70, Dietrich hizo giras internacionales como gran actriz de cabaret. Su repertorio incluía canciones de sus películas, así como canciones populares de aquel entonces.
Hasta mediados de los años 1960, su director musical fue el famoso compositor Burt Bacharach. Sus arreglos ayudaron a disfrazar su limitado rango de voz y le permitieron interpretar sus canciones al máximo grado de efectos dramáticos.
Espectaculares vestuarios (de Jean Louis), trajes de látex, luces cuidadosamente utilizadas, y -se rumorea- leves estiramientos faciales improvisados (estirando su piel al hacerse apretadas y tensas trenzas y luego poniendo sensuales pelucas), la ayudaron a conservar su glamorosa imagen aún a cierta edad.
Un ícono de la moda
Dietrich nunca se integró realmente en la industria del ocio de Hollywood, fue siempre independiente del gusto general en su país de adopción. Su fuerte acento alemán dio un toque extra a sus interpretaciones, pero la etiquetó como "extranjera" a los ojos de los norteamericanos.
Fue además un icono de la moda para los altos diseñadores así como para las estrellas que la sucedieron. Popularizó, entre otras prendas, el uso de pantalones, lo cual, junto con su imagen pública y las insinuaciones de bisexualidad en alguna de sus películas, contribuyó a menudo a crear fuertes rumores, nunca confirmados por ella, sobre su vida sentimental.
Sexualidad controvertida
A diferencia de su vida profesional, cuidadosamente manejada, mantuvo su vida personal alejada del público.
Marlene era famosa por su pulcra apariencia, su sofisticado y estudiado look, su buen vestir (impuso la moda del pantalón femenino) y su imagen de femme fatale, fue icono de la elegancia y el glamour, siempre apareció como parte del jet set hollywodense.
Los pocos detalles de su vida privada provienen de su única hija, Maria Riva y de algunas fuentes no confirmadas. Maria Riva declaró alguna vez que a pesar que la respetaba como figura nunca quiso a su madre y que Marlene Dietrich vivía para, por y dentro de la imagen que se proyectaba en el espejo. Demostraría en su madurez ser la crítica más punzante del mito que había construido su propia madre.
Cuando Maria Riva dio a luz a un hijo en 1948, Dietrich recibió el apodo de "la abuela más glamorosa del mundo".
El gran amor de la actriz, sin embargo, fue el actor y héroe militar francés Jean Gabin. A pesar de esto, María Riva declaró que su madre jamás conoció el verdadero amor, que fue una persona muy solitaria y manipuladora.y dio a conocer una controvertida e impactante biografía de su madre donde destaca varias intimidades sexuales de la actriz, facetas desconocidas de ella y del ambiente hollywoodiense de la época.
Aunque nunca se confirmó, se dice que la Dietrich tuvo romances con algunas mujeres: Mercedes de Acosta, la actriz mexicana Dolores del Río, la leyenda Édith Piaf y, supuestamente, la mítica Greta Garbo. También con muchos hombres como Yul Brynner y Ernest Hemingway.
Incluso se llegó a decir de ella que nunca le gustó el sexo realmente. lo aseguró su hija, María Sieber, en el libro en el que habla de los gustos sexuales de su famosa madre.
Una estrella que siempre va a brillar
Su carrera en el espectáculo terminó en 1974, cuando se rompió una pierna en el escenario. Apareció brevemente en la película Gigoló (Just A Gigolo), en 1979, junto a Kim Novak y David Bowie. Además, escribió y contribuyó a varios libros en los años 1980.
Pasó su última década principalmente en reposo en su apartamento en la avenida Montaigne de París, Francia, tiempo en el cual no fue vista en público, pero fue muy aficionada a escribir cartas y llamar por teléfono.
Maximilian Schell la persuadió para ser entrevistada para su documental de 1984, pero no apareció en pantalla. No estuvo mucho en contacto con su hija, Maria Riva, quien competía con ella en los mismos ámbitos, pero sí con su nieto, Peter Riva. Su esposo, Rudolf Sieber, murió de cáncer el 24 de junio de 1976.
En una entrevista para la revista alemana Der Spiegel en noviembre de 2005, su hija y su nieto afirmaron que Marlene Dietrich estuvo políticamente "activa" durante esos años; mantuvo contacto telefónico con prominentes gobernantes y gastó más de 3 mil dólares mensuales en llamadas telefónicas. Sus contactos incluían a Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, aunque su influencia sobre ellos se desconoce.
Dietrich murió tranquila el 6 de mayo de 1992, a los 90 años, en París. Su cortejo fúnebre fue realizado en la iglesia de La Madeleine de París ante 3.500 dolientes y una multitud fuera del templo. Su cuerpo, cubierto con una bandera norteamericana, fue enviado a Berlín donde fue enterrada en el cementerio municipal de Berlin-Schöneberg, su lugar de nacimiento.
Marlene Dietrich dijo al amigo que le acompañaba en el dormitorio de su lujosa casa en París, justo antes de morir: "Lo quisimos todo, y lo conseguimos, ¿no es verdad?". En 1994, su memorabilia (documentos y objetos personales) fue vendida a la Cineteca de la Fundación Alemana (después de que instituciones norteamericanas no mostraran interés en ella).






muy buena la nota!
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